El pasado 10 de septiembre, la empresa puso en conocimiento del Gobierno vasco el saqueo incontrolado de las instalaciones. Aun así, cada día cientos de personas se acercan a retirar su cuota de la calderilla de esta, en otro tiempo, poderosa empresa. Una etapa gloriosa en la que llegó a contar hasta con una biblioteca para solaz de su trabajadores y que poseía una colección artística de primer nivel, que se ha salvado de este frenesí liquidador de soplete y furgoneta.

La puntilla a este desmán la puso el incendio, aún en investigación, del que un ciudadano avisó a SOS Deiak el pasado miércoles a las 22.10 horas. Los bomberos dejaron que las llamas devoraran lo que tenían a su alcance, ya que actuar suponía poner en riesgo su propia integridad ante lo endeble de la estructura saqueada.

PASIVIDAD

Pese al incidente, este imán sigue atrayendo a nuevos cosechadores de morralla que, a cambio de unos cuantos euros, llegan a jugarse la vida como el hombre que la mañana del mismo miércoles cayó desde una altura de quince metros de altura cuando intentaba soltar, llave inglesa en mano, algunas de las bridas metálicas que sujetan las crujías de hierro. El herido, que fue trasladado al hospital de Cruces, fue intervenido de urgencia ese mismo día y permanece “en observación en el área de Reanimación con pronóstico grave”, según confirmaron a DEIA fuentes del centro hospitalario.

“Los que suben allí arriba ya saben que es arriesgado, porque con la fuerza que hay que hacer para soltar las tuercas, si se te escapa la llave, te vas con ella”, explicaba un joven. El chico se quejaba amargamente de que “con la llegada de tantos extranjeros, no tenemos dónde recoger chatarra y encima vas a una chatarrería y está lleno de policía. ¿Que se piensan que llevamos?”, repetía contrariado.

A ninguno de los presentes parece importarle la existencia de numerosos residuos peligrosos diseminados por diversas zonas de la parcela industrial, tal como pudo constatar la autoridad ambiental del Gobierno vasco. Una constatación que llevó al Ejecutivo vasco a requerir a la administración concursal de la empresa la puesta en marcha inmediata de medidas que evitaran el saqueo incontrolado y acometiera la retirada de los residuos peligrosos detectados, entre ellos amianto y placas de fibrocemento. En el seguimiento de esta recomendación se implicaron directamente los alcaldes de Sestao y Trapagaran, Josu Bergara y Xabier Cuéllar. Aunque ambos mandatarios evitaron pronunciarse sobre la respuesta de la administración concursal a su demanda, fuentes municipales consultadas destacaron el “pesimismo” ante la posible adopción de medidas para evitar que la situación se encone. “Esperamos que no suceda una tragedia para tomar medidas”, destacaron.